Ya he contado la anécdota varias veces, y no está de más, creo, recordarla una vez más. La primera vez que vi a Serrat acababa de suceder la tragedia del Prestige. Lo vi en un pequeño pueblo de montaña, muy cercano al aeropuerto de Reus. A pesar de que a la semana siguiente Serrat tocaba en un teatro céntrico de Barcelona, supongo que por la proximidad con el aeropuerto, la primera fila se llenó con la plana mayor del PSOE catalán, lease Maragall y compañía y también del PSOE nacional entonces en la oposición, lease Zapatero y camaradas, pero para sorpresa de muchos también apareció la Reina Sofía y una de las princesas, no me pregunteis porque con ellas siempre me lio y no sé cual es cual. La cosa es que cuando salió Serrat al escenario tocó esta canción y lo recuerdo perfectamente sentado en su taburete, abrazando a su guitarra en posición vertical, diciendo que aquella noche allí había gente muy poderosa y preguntandoles, en la cara, qué soluciones proponían para la tragedia que vivíamos todos. El silencio, uno de esos silencios incómodos en los que nadie se atreve ni a toser, se apoderó del local. Dejó pasar unos segundos, quizá un minuto, de esta guisa y continuó el recital. No deja de ser significativo, que en los bises la última canción fuese "Pare" otra de sus grandes obras ecológicas. Anoche, paseando por las playas de Salou, viendolas llenas de porquería, me vino a la cabeza una vez más esta canción, este
LLANTO POR EL MAR
Cuna de vida caminos de sueños
fuente de culturas
ay quien lo diría, ha sido el mar
miradlo hecho una alcantarilla
miradlo ir y venir sin parar.
Parece mentira que en su vientre
se hiciese la vida
ay quien lo diría sin rubor
miradlo hecho una alcantarilla
herido de muerte.
De la manera que lo desvalijan
y lo envenenan
ay quien lo diria que nos da el pan
miradlo hecho una alcantarilla
miradlo ir y venir sin parar.
Donde están los sabios
y los poderosos que se llaman
ay quien lo diría, conservadores.
Miradlo hecho una alcantarilla
herido de muerte.
Cuanta abundancia, cuanta belleza
cuanta energía,
ay quien lo diría, desperdiciada
por ignorancia, por imprudencia,
por inconsciencia y por mala leche.
Yo que quería que me enterraran
entre la playa
ay quien lo diría y el firmamento
y seremos nosotros
ay quien lo diría,
los que te enterremos.