18 de diciembre de 2008

Guerra declarada


Permitidme por una vez que exprese aquí mi enfado, mi cabreo, mi indignación y mi rabia respecto a un tema que está extendiendose como la pólvora a lo largo y ancho de toda la península según me he informado esta mañana y que a mí me atañe de forma especial.

La cosa va como sigue: Algún espabilado coge una tarjeta de aparcamiento para minusválidos y hace una fotocopia en color dejandola dentro de una funda de plástico. De este modo las originales y las copias únicamente se distinguen por el troquelado superior de las originales, pero al estar plastificadas no se advierte.

Ante la gran proliferación de tarjetas de aparcamiento falsas muchas ciudades, entre ellas la mía, han optado por lo siguiente: Coche que ven aparcado en zona de minusvalidos, tenga o no tarjeta original, coche que tiene una multa con el siguiente aviso adjunto: "Presentar original".

Así ha sido como en el plazo de tres semanas he acumulado ya la friolera de cuatro multas de aparcamiento por estacionar, lícitamente, en zona de minusválidos, pero la gota que colma el vaso ha llegado esta mañana cuando una compañera me ha avisado de que no sólo me estaban multando sino que encima habían avisado a la grúa que, cuando he bajado, ya estaba intentando enganchar mi vehículo. La discusión reconozco que ha sido en un tono algo más elevado de lo que tendría que haberse realizado. Reconozco también que quizá no he utilizado el lenguaje más adecuado para dirigirme a un agente de la ley (a nadie le gusta que le digan lo gilipollas que hay que ser para equivocarse como se está equivocando) así que nadie me ha librado de la multa por desacato, aunque eso sí, me he librado de la de aparcamiento.

Alguna solución habrá que encontrar. Sea como sea, es la guerra.

2 comentarios:

Dante dijo...

Que mal, hermano. Suena a "todo el mundo culpable, hasta que se demuestre su inocencia". Realmente es vergozoso. Espero que las autoridades de tu país encuentren un método más viable para controlar sus propias fallas sin que repercuta en quien menos lo merece. Un abrazo.

Zoe dijo...

Entiendo tu indignación, no hay derecho de que unos se aprovechen y de que otros se perjudiquen de esa manera. Podrían ser más duros con el culpable de verdad , quizás de esa manera dejarían de tener tanta cara dura, a esos que se creen muy listos y que les importa muy poco el daño que hacen a otros...no escribo lo que realmente les diría y lo que me pide el cuerpo, a mí posiblemente también me multarían por desacato o más...
Abrazo

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