29 de noviembre de 2008

Tres trozos de historia

Este Post fue publicado allá por el mes de mayo en un blog que tengo bastante abandonado. Dada la importancia que tuvo para mí la experiencia que aquí narro y que es en este blog donde doy rienda suelta a mi creatividad en formato autoconcluyente he querido recuperarlo.



"A estas alturas creo que por todos será sabida mi pasión por la historia, especialmente por la del siglo XX. Lo que no es tan sabido es que trabajo para uno de los grandes sindicatos de España, en la sede de mi ciudad.


Cuando volvía esta mañana del almuerzo me he encontrado con tres parejas de turistas (supongo que matrimonios) muy muy viejos, dos de los hombres ya caminaban con bastón y a pesar del tiempo llevaban la indumentaria que los delataba: bermudas y camisa clara con gorro estrafalario y enormes cámaras colgando a la altura del pecho. Lo primero que he pensado es que se habían equivocado, de hecho ni es un edificio histórico ni nada, es casi como si fuese un portal normal el sitio donde trabajo. Sin embargo, al salir del ascensor en la primera planta, he visto como dos de los señores estaban intentando quitar con las uñas uno de los carteles de la manifestación del uno de mayo. Extrañado, y como tenían toda la pinta de ser británicos, les he preguntado en inglés que si podía ayudarles. Aún más extrañado me he quedado cuando me han dicho que lo que querían era que si les podíamos enseñar el sindicato y darles algun cartel o algún pin o algo de recordatorio.


La secretaria ha ido a explicarle al secretario general y mientras tanto esos señores (las mujeres en todo momento han quedado en segundo plano) me han explicado que venían de Irlanda. Cuando ha venido el Secretario les hemos preguntado amablemente, mientras les enseñabamos el sindicato, cual era su interés por nuestra organización. Ha sido en uno de los despachos. Uno de los hombres ha contestado con su hilo de voz. Después de su respuesta les calculo unos noventa años a cada uno de ellos.



Hace más de setenta años fueron brigadistas internacionales, pertenecieron a la columna Connolly y les hacía ilusión volver a cantar por última vez "viva la quinta brigada, no pasaran" rodeados por sus "camarades" españoles, así que han alzado el puño y con sus voces, ya más susurros que otra cosa, se han puesto a cantar. Diría que hoy he vivido uno de los momentos más emocionantes de mi vida. La emoción se palpaba en el ambiente. Por un lado los españoles que contemplabamos entre sorprendidos, enternecidos y emocionados, por otro, los irlandeses que daban por la causa las pocas fuerzas que les quedaban. Ni en sueños hubiese podido imaginar ver a un grupo de brigadistas, sobre los que tanto he estudiado, y mucho menos cantando la mítica "viva la quinta brigada".

Han dejado en el sindicato una bandera conmemorativa de las brigadas internacionales y abundante información de un sindicato irlandes. Ellos se han llevado unas camisetas, una bandera y abundante información del nuestro, pero esto es lo de menos."

Solo los irlandeses pueden ser así. De todos es sabida su naturaleza pendenciera y las disputas entre católicos y protestantes. Uno de los países que respondió a la llamada de ayuda de Franco, fue Irlanda, cuya facción católica participó activamente en el frente. Para no quedarse atrás, los protestantes organizaron la columna Connolly, integrada dentro del pelotón internacional Lincoln teniendo como una de sus prioridades el luchar contra aquellos compatriotas suyos que apoyaban al fascismo.

Han pasado más de seis meses desde aquel día pero todavía muchas veces pienso en aquellos tres hombres, y en la mala suerte de no haber pensado en darles mi mail para que me mandaran las fotos, pero sobretodo pienso en el nivel de compromiso adquirido por una causa, que hace que tantisimos años después todavía se sientan identificada con ella.

3 comentarios:

trainofdreams dijo...

Se me borró lo que había escrito..no sé si sabré recuperarlo.La lucha por la libertad de otros es la lucha más generosa, estos hombres y mujeres pertenecieron a una casta especial de idealistas que no creo que se puedan repetir.. esa misma lucha es la que hizo que sus vivencias fueran imborrables con el paso del tiempo a pesar de la derrota en aquel momento. Cada una de sus pequeñas historias hicieron posible la gran historia , la nuestra, que sin ellas hubiera sido imposible. nunca se les agradecerá lo bastante lo que hicieron. Gracias por recordarlos en esta " tu historia"( bonito encuentro con la de ellos)...

Chorus:
Vive La Quince Brigada!
"No Paseran" the pledge that made them fight.
"Adelante" was the cry around the hillside.
Let us all remember them tonight.

fonsilleda dijo...

No es raro que te emociones todavía recordándolo. Yo lo hago al volver a releer tu texto. Ha tenido que ser emocionantísimo. Y sí, es una lástima que no te hubieras quedado con su dirección.
Es una lección ¿de vida? la que nos ha dado esa gente. A veces llego a pensar que sí valemos la pena los humanos.
Bueno, bueno, algunos humanos al menos.
Bicos y gracias por colgarlo aquí. Merece este lugar.

Dante dijo...

Emocionante lo que contás en esta entrada. Debe haber sido fabuloso vivirlo. Merecidamente recordados, por cierto. Un gustazo leerte. Un abrazo.

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